Me llamo Irene Lavandeira, tengo 41 años y soy actriz en constante proceso de aprendizaje.
Mi motor es la verdad escénica: creo firmemente que cada personaje, cada escena, es una oportunidad para explorar de forma profunda las emociones humanas. Esa curiosidad insaciable y esa energía desbordante son las que me impulsan a seguir formándome y creciendo, proyecto tras proyecto.
Mi formación actoral la desarrollo en la escuela ACT Madrid Actores, Cine & TV, donde combino trabajo frente a cámara con una base sólida de interpretación teatral. Actualmente formo parte del elenco de La Mortichola, una obra de microteatro con la que sigo poniendo en práctica esa búsqueda constante de verdad sobre el escenario.
Para mí, interpretar no es solo un oficio, es una forma de conectar con la verdad de cada historia y de cada persona que la habita.